EN LA CRESTA DE LA OLA. EL CADIZ
SIGUE DEPENDIENDO DE SÍ
MISMO.
El
Cádiz sigue vivo
en la liguilla tras
vencer al Logroñés
en un partido muy correoso
para el conjunto de
Jorge González.
El submarino amarillo
se mantiene líder
tras cuatro jornadas
y manda al Logroñes
al infierno de la segunda
B ya sin opciones de
ascenso. El Cádiz
fue más fuerte
mentalmente
y se vio recompensado.
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Con
una línea de 4 hombres
en la zaga y fuerte amenaza a
base de patadas los hombres de
Abadía sabían como
frenar o por lo menos intentarlo
a Palacios y Dani Navarrete, los
cuales desgraciadamente para nuestro
Cádiz brillaron por su
ausencia en gran parte del partido.
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Ya
en los primero momentos del
choque se pudo apreciar que
el juego se podía inclinar
hacia cualquiera de los dos
lados. Sergio Cruz en el minuto
10 erró un mano a mano
con Javi Fernández
que falló por picar
muy poco el balón ante
su salida, al igual que Jordi
3 minutos más tarde
lanzo un potentísimo
disparo el cual Armando bloqueo
con una gran parada.
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Todo
se jugaba en las áreas
y la siguiente llegada seria la
del 1 – 0, Suárez
recibió en la línea
de fondo un pase de Sergio Cruz,
su centro atrás lo recogió
Palacios que no perdonó
y alojó el balón
tras las redes de Javi Fernández.
El Carranza es venía abajo
y el delirio llegaba a la mejor
afición de España.
Un
“Trencilla” dispuesto
a brindar con Rioja hizo apto
de presencia en escena dando su
recital, veintidós faltas
en contra del Cádiz de
las cuales la mitad se las sacó
el del colegio valenciano de la
manga, bochornosa actuación
del de negro que más que
nunca tuvo una actuación
negra carbón.
La
segunda parte trajo el nerviosismo
y la preocupación a las
filas amarillas, más por
la responsabilidad que por verdadero
peligro del Logroñes, los
jugadores saltaron al terreno
de juego descontrolados. Isaac
fue un verdadero vendaval por
el lado derecho del ataque visitante,
acompañado por Paulino
y Morales como fieles escuderos.
Precisamente de los pies de Isaac
vino el gol del empate, en un
pase atrás que Varela mandó
al fondo de su propia portería,
de nuevo el Cádiz se complicaba
la existencia por su propio complejo
de responsabilidad.
La
impresión de que un nuevo
gol dejaría el choque visto
para sentencia se apoderó
de todo Carranza, hubo varias
ocasiones antes del definitivo
(2–1) por parte de ambas
escuadras. Las ocasiones se sucedían,
Dani Navarrete en dos mano a mano
y Jordi y Paulino hicieron temblar
a los aficionados cadistas. El
ritmo del encuentro subió
con la salida al campo de Zafra,
que a pesar de contar con pocos
minutos aportaría grandes
momentos al encuentro. Con el
Roteño en el césped
Sambruno supo acertar como ariete
y levantó a las 19.000
almas gaditanas al marcar el (2–1)
definitivo, el delirio y el éxtasis,
el sueño a dos paso.
Tras
esta victoria el Cádiz
se coloca con 4 partidos
ganados a un solo paso de
la tan deseada División
de plata del fútbol
español, la que sin
duda le corresponde al Cádiz
por historia y sobretodo
por su AFICIÓN.
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