El
veterano Alexis en el centro
del campo universitario
fue llevando el peso del
partido, aunque las buenas
ideas de creación
se anulaban con la inoperancia
del moreno delantero insular.
Como en los grandes días
del Cádiz, Armando
salvó un mano a mano
con Jonhatan Sesma y entre
los aficionados a pesar
del sufrimiento se empezaba
a comentar que el equipo
gaditano tenía la
suerte de los campeones.
A la contra el equipo cadista
lo intentaba debido a su
inoperancia a la hora de
comandar en el centro del
campo, pero los visitantes
cerraban muy bien las bandas
y arriba poco podía
hacer Sergio Cruz. Antes
del descanso llegó
otra buena oportunidad para
el equipo canario, el portero
cadista con una grandiosa
estirada despeja un fuerte
disparo del central Alexis.
A todo esto, el público
gritaba y cantaba los goles
del Logroñes, que
salvando todo tipo de especulaciones
se retiraba al vestuario
con una cómoda ventaja
de 3-1 frente al Barcelona
B.
La información que
llegaba de Logroño
no hizo más que atenazar
al equipo amarillo que tras
el descanso saltó
al terreno de juego aún
más atenazado por
la presión que en
la primera parte. La victoria
aunque cercana parecía
cada vez más lejana,
y únicamente un golpe
de fortuna o una jugada
esporádica podían
dar con el submarino amarillo
en segunda. Los nervios
que agarrotaban al Cádiz
ayudaron a que el Universidad
buscara con insistencia
el gol ya que aún
existía una remota
esperanza de ascenso si
lograban la victoria en
el Carranza.
El
partido evolucionaba sin
oportunidades claras para
ninguno de los dos equipos,
la tensión iba incrementándose,
ninguno de los dos equipos
mostraban ni de lejos el
juego desplegado durante
la liga regular, pero disfrutaban
de varias ocasiones de gol.
Por parte cadista un disparo
de Dani Navarrete en el
interior del área
que el guardameta visitante
sacó con el pie debajo
de la portería es
de las pocas jugadas a destacar.
A falta de 23 minutos fue
expulsado Socorro por doble
cartulina amarilla en el
equipo canario, cambiando
por completo el partido.
El público volvió
a resurgir y se olvidó
de los miedos e incertidumbres,
llevando a los jugadores
hacia un ataque sin tregua
que aparentemente parecía
poder terminar con el equipo
en la división de
plata. Una buena jugada
de Palacios por la izquierda
cuyo centro no encontró
rematador o un disparo de
Sergio Iglesias desde la
frontal del área
por el equipo cadista, y
un fuerte disparo de Salva
por el canario pudieron
decantar el encuentro, pero
todo se mantuvo como al
principio del partido.
En le descuento llegó
el cuarto gol del Logroñes,
que aunque con un jugador
menos lograba la victoria
frente al filial del Barcelona
y hace que el Cádiz
únicamente necesite
puntuar en su desplazamiento
a las islas para lograr
el tan soñado ascenso
a la segunda división
del fútbol español.
Los jugadores canarios se
retiraron llorando del terreno
de juego, porque por segunda
jornada consecutiva el Cádiz
dejaba fuera de la lucha
del ascenso a un equipo
de la liguilla.
Únicamente nos queda
soñar con la próxima
jornada, con un Cádiz
más decidido y menos
atado por su propia responsabilidad,
o al menos por que la diosa
fortuna devuelva a la afición
cadista un poco de lo mucho
que entrega cada Domingo
en el coliseo gaditano,
va por vosotros, gracias
CADISTAS.
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