CRÍTICAS


Alita: Ángel de combate

5 de 10

CRÍTICA

Que dos cineastas, tan diferentes como atrevidos, unan sus fuerzas para una producción es ya un motivo suficiente como para pasar por taquilla. Robert Rodríguez y James Cameron juntos, ¿qué puede fallar?. Visto el resultado, se me antoja insuficiente.

En “Alita” observamos el gusto por los avances tecnológicos, que es la marca reconocible de un visionario como Cameron, pero no acabo de ubicar aquí a un Rodríguez que parece que se maneja con mayor relajación en el ámbito del presupuesto escaso, en ese maravilloso mundo de la serie B. Sí, por supuesto que los efectos visuales son apabullantes y como espectáculo cinematográfico merece ser visionada, pero echo de menos ese lado gamberro del director con ascendencia mexicana. La realización denota un encorsetamiento excesivo, un afán decepcionante por no desmarcarse de los cánones del género. Cameron impone su criterio y Rodríguez se amolda sin miramientos, traicionando el tipo de cine que le hizo importante.

Aquí poco importa la historia y la profundidad de los personajes, porque en ningún momento se alejan de una exasperante superficialidad. Aquí no hay rastro de coherencia ni del menos es más, solo se busca el impacto visual como razón de ser del producto.

“Alita” navega entre cataratas de manidos clichés, persiguiendo la taquilla sin reparar en que, con estos mimbres en los que se incluye un fantástico reparto, se podría haber conseguido un producto más perdurable. Y hago hincapié en perdurable porque no pienso que esta obra consiga un lugar en nuestra memoria cinéfila.

Andrés Martín

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