CRÍTICAS


Lo dejo cuando quiera

7 de 10

CRÍTICA

Apabullado por la intensa manera que tiene Mediaset de promocionar sus productos y con el temor de que los únicos buenos momentos fueran explotados hasta la saciedad en el tráiler, compruebo con sorpresa que estamos ante uno de los films más divertidos de la reciente comedia española.

Y no es que sea una idea nada original, de hecho no deja de ser un "remake" de un film italiano, pero esta suerte de "Breaking bad" versión cañí funciona a la perfección, ofreciendo justo lo que demanda el público.

"Lo dejo cuando quiera" es una película que se regodea en sus propios excesos, disfruta con su hiperbólica manera de entender la comedia sin subestimar la inteligencia del espectador. Propone una catarata de gags que, sorprendentemente, funcionan en su mayoría y se atrinchera en el magnífico elenco actoral para superar algún que otro –escaso- bache narrativo.

Y es que con un trío tan fresco y talentoso como el formado por David Verdaguer, Ernesto Sevilla y Carlos Santos el film ya ha ganado muchos enteros. Derrochan naturalidad, aportando coherencia al deseado caos. Pero tampoco podemos olvidar al siempre estupendo Ernesto Alterio en plan secundario "robaplanos", adueñándose de la función a su antojo con una de las interpretaciones más desternillantes que se le recuerdan.

Estamos ante un film honesto, al que no se le puede –ni debe- reprochar absolutamente nada. Su humor físico, gamberro y, en ocasiones, políticamente incorrecto nos regala hora y media de encantadora evasión. Su director, Carlos Therón, olvida los experimentos trascendentes de varios de sus colegas y no juega a ser Woody Allen. Quizás se siente más satisfecho en el ámbito de la mal llamada "españolada"… ¡Chapó!.

Andrés Martín

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