Crítica de la película Chicos buenos - Guía de Cádiz />

CRÍTICAS


Chicos buenos

6 de 10

CRÍTICA

Los 70 y 80 se convirtieron en el caldo de cultivo ideal para las comedias de adolescentes, films gamberros plagados de gags de dudoso gusto pero siempre efectivos. "Chicos buenos" ofrece una nueva vuelta de tuerca al género, porque los protagonistas son niños en plena preadolescencia.

En ese punto, la edad, radica el encanto del film. Saber hasta qué punto esos niños pueden llegar a ser irreverentes y transgresores convierten al espectador en testigo ávido de descubrir aportaciones más o menos novedosas al género.

Este film, a pesar de su sal gorda, rebosa buenas intenciones. Las peripecias del elenco principal son narradas con gracia y un agradable toque entrañable. La ternura tiene cabida en mitad del desmadre y eso ya la diferencia de productos similares. Además cuenta con un irresistible trío protagonista que dispara la calidad del film.

Evidentemente destaca, sobre todos ellos, el joven Jacob Tremblay. Cómo olvidar su enorme interpretación en "La habitación" o su papel en "Wonder". Posee un encanto especial, un desparpajo acompañado de un rebosante carisma que engancha al espectador. La cámara le adora y deseo fervientemente que no pase a engrosar esa lista negra de niños adorables que se convirtieron de adultos en juguetes rotos.

No estamos ante un film que llegue a perdurar en nuestra memoria, pero sí posee la suficiente fuerza e ingenio como para agradar. Divierte mucho desde su honestidad y eso es de agradecer…

Andrés Martín

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