Crítica de la película Baby Driver - Guía de Cádiz />

CRÍTICAS


Baby Driver

9 de 10

CRÍTICA

Se veía venir. El británico Edgar Wright llevaba postulándose desde hace algo más de una década como un director sorprendente con una visión fresca y particular del séptimo arte. Films como “Zombies party” o “Bienvenidos al fin del mundo” dejaban claras señales de que detrás se encontraba un realizador talentoso que no se ajustaba a los clásicos cánones del cine comercial.

Y como se veía venir… ya llegó. “Baby driver” es la joya definitiva en la carrera de Wright, uno de esos films que se mantienen en la retina del espectador durante años. Tras el flojo título, que puede llevar a equívoco al poder pensar el espectador que estamos ante una versión light e infantiloide de la saga “Fast & Furious”, se esconde una de las películas del año.

Edgar Wright redefine el género de films de atracos con una puesta en escena desinhibida y saludablemente anárquica. Rebosante de un irresistible aroma setentero, la propuesta atrapa y convence sin excusas. Impecable en lo que a escenas de persecuciones se refiere el film va mucho más allá, los retratos y la profundización en los personajes principales es tan magnífica como inhabitual en estos tiempos.

Pero “Baby driver” nos tenía reservada otra maravillosa sorpresa. De pleno derecho se convierte en un film referencial en cuanto al protagonismo de su banda sonora. Resulta asombroso observar que Wright coreografía las escenas de acción al ritmo de un puñado de clásicos gloriosos. Música y e imagen se vuelven uno, en un deleite para unos sentidos ya adormecidos por las anodinas propuestas contemporáneas.

“Baby driver” no es perfecta, pero es la mayor bocanada de aire fresco que he tenido el placer de disfrutar recientemente. Y sigan atentos a su director, apunta muy alto.

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Crítica por Andrés Martín




 

 







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