CRÍTICAS


Una vida a lo grande

6 de 10

CRÍTICA

A un cineasta como Alexander Payne se le debe seguir con interés y observar sus leves patinazos con condescendencia. Un tipo que nos ha regalado en los últimos tiempos obras tan maduras y reflexivas como “Entre copas”, “Los descendientes”, “Nebraska” o “A propósito de Schmidt”, que arriesga en su aparente sencillez, no se le puede juzgar duramente porque siempre intenta aportar algo nuevo de nosotros mismos.

“Una vida a lo grande” es el leve patinazo que antes comentaba y que todo maestro posee en su filmografía. Sigue conservando el mensaje siempre presente en la obra del director, que no es otro que desmenuzar con saludable cinismo las miserias del ser humano, pero falla en su intento de empatizar con el espectador.

Partiendo de una original e ingeniosa premisa, el distópico panorama que nos plantea funciona desde el inicio. Los diálogos son hábiles y las situaciones disfrutables pero, por desgracia, el nivel decae a medida que avanza el metraje.

Con el paso de los minutos el mensaje pierde fuerza y se banaliza, brillando por su ausencia la mala uva marca de la casa al abrazar tics costumbristas tan planos como impropios de su creador.

Estamos ante un film fallido que quizás gane en sucesivos visionados, pero lo que nos encontramos ahora es un gran reparto –Damon, Waltz y Wiig están fabulosos, sin olvidar ese maravilloso descubrimiento que es Hong Chau- en una historia repleta de buenas intenciones no todas bien desarrolladas. Sí, es un leve patinazo… pero muchos otros cineastas quisieran tambalearse con tanto estilo.

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Crítica por Andrés Martín





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