Crítica de la película Perfectos desconocidos - Guía de Cádiz />

CRÍTICAS


Perfectos desconocidos

9 de 10

CRÍTICA

Ya pensaba que Álex de la Iglesia había perdido su ácido talento, su innegable capacidad para desmenuzar nuestras miserias y el lado más oscuro del ser humano con ese humor tan personal y socarrón que le caracteriza. Tras las terribles “El bar” y “Mi gran noche”, el director vasco se reconcilia con sus musas y nos regala un tratado sobre lo peor de nosotros mismos que llega a estremecer.

“Perfectos desconocidos” aprovecha un tema tan actual y vigente como la enorme importancia del móvil y las redes sociales en nuestras vidas, pero como arma letal para las relaciones personales. Tras esta interesante premisa, De la Iglesia nos ofrece un film soberbio que es puro guión y donde sabe mantener una ejemplar intensidad narrativa en un mismo marco escénico al mejor estilo –salvando las distancias- de Hitchcock o Tarantino.

El film es un descarnado y salvaje desnudo de nuestra propia intimidad, un juego amoral y de falsas apariencias que consigue que el espectador se encuentre atrapado en una empatía poco común hacia los personajes protagonistas. La historia fluye con admirable dinamismo y no decae en ningún momento, ayudado por la convincente y veraz interpretación del magnífico elenco protagonista.

Pero si la nueva obra del realizador no es redonda es por una resolución algo torpe que desvirtúa la mala uva del producto. El Álex más bizarro falla en su intento de banalizar una historia llena de interés con una moraleja que dista mucho del alto nivel del resto de la historia. Pero a pesar de la pequeña decepción final, es todo un placer volver a encontrar al que, en su día, fue el soplo de aire fresco más maravilloso de nuestro cine.

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Crítica por Andrés Martín




 







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