Crítica de la película Todo el dinero del mundo - Guía de Cádiz />

CRÍTICAS


Todo el dinero del mundo

8 de 10

CRÍTICA

Supone un auténtico placer reencontrarnos con un Ridley Scott en plena forma, regalándonos su mejor film en una década –tras la magnífica y también setentera “American gangster”- y demostrando que su enorme talento no ha quedado difuminado entre secuelas varias de “Alien” o “Blade runner”, ya sea como director o productor.

Pero el problema de “Todo el dinero del mundo” radica en cómo puede ser recordada por el espectador. Es muy probable que este film pase a la historia por cómo borraron la presencia de Kevin Spacey de un plumazo y de manera indigna, más que por sus muchas virtudes cinematográficas.

Si nos atenemos a lo estrictamente artístico, estamos ante una obra poderosa en el fondo y en la forma. Con un diseño de producción maravilloso y una fotografía que acentúa el tono gótico y siniestro del film, “Todo el dinero del mundo” propone un macabro juego donde nuestras propias miserias se encuentran sobre el tapete. La narración es vigorosa, repleta de una fuerza que atrapa al espectador y le sumerge en una historia apasionante que no deja de crecer a medida que avanza el metraje.

Christopher Plummer, que en solo diez días completó la sustitución de Spacey, resulta tan inmenso como macabro. Su interpretación dignifica y dispara las posibilidades de un film que crece con su presencia. Pero el gran mérito de Michelle Williams y Mark Whalberg es no dejarse devorar por el majestuoso y veterano Plummer, cumpliendo a la perfección.

“Todo el dinero del mundo” es el gozoso reencuentro con el maestro dormido, el mismo que cambió a su manera la historia reciente del séptimo arte. Degustarla es un placer, un meritorio ejemplo de buen cine con reminiscencias clásicas.

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Crítica por Andrés Martín










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