Tierra
adentro, la "cocina del Estrecho"
se enriquece con los productos
del campo y la abundante caza,
plasmándose en elaboraciones
de gran genuidad como las "sopas
barreñas", una variante
de la popular y extendida sopa
de tomate gaditana que es típica
de Los Barrios; el "pollo
a la sanroqueña" y
los guisos de chivo, cabrito,
venado, perdiz y conejo que son
propios de Jimena y Castellar
de la Frontera.
De Jerez de la Frontera siempre
se ha dicho que es una de las
ciudades españolas donde
mejor se guisa. La amplia gama
de vinos que aquí se elaboran
permite que exista un tipo de
"jerez" para cada ocasión
y para acompañar los más
variados alimentos. Gracias a
su vino, también utilizado
como ingrediente cocinero de lujo,
Jerez ha aportado un amplísimo
recetario de platos que forman
parte de la cocina española
e internacional. Tanto los mariscos
y pescados, como la carne o la
caza, llegan a sublimarse en sus
elaboraciones "al jerez"
o "a la jerezana", en
las que el añadido de unas
gotas de "fino", "amontiIlado",
"oloroso" o "Pedro
Ximénez" realza los
sabores y dota de personalidad
a estos preparados culinarios.
"Riñones al jerez",
"timbal de langostinos al
jerez", "solomillo al
oloroso", "pato al solera",
"cola de toro a la jerezana",
... son meros ejemplos de la dilatada
nómina de genuinos platos
jerezanos.
La
Campiña y La Janda se abastecen
tanto de los productos aportados
por su campo como por la abundante
caza de pelo y pluma. San José
del Valle, cuya cocina se ha distinguido
por magnificar los guisos de venado
y por incorporar al recetario
gaditano unos excelentes "huevos
empanados", es rica en productos
hortícolas con los que
se elaboran "gazpachos fríos"
y "ajos calientes".
Medina Sidonia, capital repostera
de la provincia por sus "alfajores",
"tortas pardas", "amarguillos"
y "piñonates"
fue cuna del erudito polígrafo
Mariano Pardo de Figueroa, famoso
por su seudónimo Doctor
Thebussem con el que daría
a conocer importantes trabajos
gastronómicos. La cocina
asidonense cuenta con uno de los
más interesantes y antiguos
recetarios domésticos andaluces
en el que el cabrito, el cerdo,
el conejo, la liebre y el venado
son la base de una amplísima
selección de platos en
los que también están
muy bien representadas unas exquisitas
preparaciones con productos silvestres
tales como los espárragos,
las tagarninas, los caracoles
o las cabrillas en recetas que
forman parte de una arraigada
culinaria repleta de ruralidad:
"berza de tagarninas",
"cabrillas estofadas",
"caracoles con hinojo",
"refritos de espárragos",...
Común a la generalidad
de los pueblos gaditanos es la
diversidad de cocidos, berzas
y potajes que han sido la base
de la cocina doméstica
de mayor tradición. Entre
estos platos, tan representativos
de la cocina de la ebullición,
hemos de destacar la "olla
carbonera", de Paterna de
Rivera; la "berza de coles
y tagarninas", de Alcalá
de los Gazules y el "cocido
de tagarninas", de Benalup,
como brillantes ejemplos de estas
populares elaboraciones.