Mientras Cádiz y el resto de puertos andaluces luchan por convencer a las navieras de que cuenten con sus destinos como alternativa, muchas compañías tratan de reinventarse ideando cruceros sin tocar tierra
Mientras Cádiz y el resto de puertos andaluces luchan por convencer a las navieras de que cuenten con sus destinos como alternativa, muchas compañías tratan de reinventarse ideando cruceros sin tocar tierra
Una cosa es reinventarse y otra, tirar la capacidad inventiva por la borda, nunca mejor dicho.
Vale que las navieras estén perdiendo cientos de millones al día por tener sus cruceros fondeados sin poder entrar en actividad por culpa del parón provocado por el coronavirus, pero es conveniente centrar los objetivos y poner los pies en el suelo.