Las tormentas querían acallar a los cañones y los estruendos de las bayonetas y los trabucos. Se preveía lluvia y nada más iniciarse la jornada se cumplieron las previsiones, poniendo en peligro a una celebración que se lleva a cabo en la calle. Pero la guerra nunca paró por las condiciones climatológicas y tampoco lo hizo ayer la Recreación del 2 de Mayo de 1.810, aunque sí que tuvo que adaptarse en su jornada grande.

