Crítica de la película Tres anuncios en las afueras - Guía de Cádiz />

CRÍTICAS


Tres anuncios en las afueras

9 de 10

CRÍTICA

Hay algo irresistible en ese cine desnudo de artificios donde la historia se antepone a cualquier truco visual. Martin McDonagh vuelve a lograr hacer de una localización el verdadero protagonista, porque si en su maravillosa “Escondidos en Brujas” la preciosa ciudad belga era parte activa en el desarrollo de la trama, aquí convierte un pequeño pueblo de la América profunda en el verdadero hilo conductor de una historia inolvidable.

“Tres anuncios en las afueras” está impregnada, inevitablemente, del espíritu de los hermanos Coen pero sin dejar que se difumine su propia identidad. La zona rural americana, la que vota a Trump y que avergüenza por su incultura y prejuicios, defiende aquí su dignidad a base de dureza y esperanza.

Nada sobra ni es gratuito en la manera de desarrollar inteligentemente la trama. Bajo su disfraz de peculiar comedia negra se esconden nuestros propios vicios, obsesiones y miedos. Impacta por su insultante realismo y es un auténtico puñetazo en el estómago de un espectador que asiste atónito a un retrato del ser humano en su más pura esencia. Aquí conviven el mal y la redención, la bondad y la intransigencia en un film que nunca podrá crear indiferencia.

Es obvia la importancia de Frances McDormand en una poderosa interpretación repleta de aspereza y ternura, pero Sam Rockwell y Woody Harrelson están también inmensos. El primero da sentido al film con un trabajo realizado desde sus mismas entrañas mientras que al bueno de Woody le regalan uno de los momentos más trágicamente bellos del cine reciente.

Que la temática no induzca a error, porque no es una historia ya vista con anterioridad. Estamos ante una obra magistral que nos enseña cine en cada plano, pero con la elegancia del que lo realiza sin pretensión alguna…

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Crítica por Andrés Martín




 

 







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