ANTIGUO CONVENTO DE LA VICTORIA | Guía de Cádiz

ANTIGUO CONVENTO DE LA VICTORIA


Información

  • Localidad: Conil de la Frontera

Según Pedro de Medina, cronista de la Casa Ducal de Medina Sidonia, escribía en 1561: "Había en Conil además de la pesca del atún otra cosa más señalada y de mucha mayor riqueza y que era la iglesia y casa de Nuestra Señora de las Virtudes, a la que acudían romeros casi todos los días del año...de día y de noche. Pero el día grande de peregrinación era el 8 de Septiembre, fiesta principal de Nuestra Señora, día en que iban tantas gentes de todas las comarcas y de fuera de ellas, que me parece que es una de las casas de más devoción que hay en España".
El patrono de la fundación del convento fue el duque D. Juan Alonso Pérez de Guzmán en 1567, siendo provincial de la orden de Mínimos de San Francisco de Paula el padre fray Pedro de Melgar. D. Juan Alonso costeó las obras e hizo donación de la imagen de Nuestra Señora, que desde muy antiguo pertenecía a sus antepasados, y les dio a los frailes la huerta del Hardal con su torre para sostenimiento de la comunidad.
La construcción fundamental y primitiva es del siglo XVI y de ella es la nave de la iglesia, la sacristía y las escaleras. La portada y campanario son del primer tercio del siglo XVII pues fue obra de fray Luis Vazquez de Dueña que profesó en el convento en 1605. El resto del convento, galerías, claustro y patios fueron levantados de nuevo en las obras de remodelación que se llevaron a cabo en vida del padre fray José Tentor, corrector del convento en el año 1760.
A partir de la desamortización del siglo XIX, numerosas obras se han realizado en este edificio hasta convertirlo en sede del ayuntamiento en 1839, juzgado municipal y escuelas.
Refiriéndonos a la arquitectura hay que decir que la iglesia es de una sola nave con planta de cruz latina y capillas adosadas. La cubierta es una bóveda de medio cañón sostenida por arcos fajones que descansan sobre grandes contrafuertes. El crucero está cubierto por una bóveda vaída en piedra y en su centro, presidiendo el altar mayor, tiene labrado el escudo ducal de la casa de Medina Sidonia. Toda la bóveda está labrada en piedra de cantería formando casetones y roeles.
La puerta principal de acceso al templo es un arco de medio punto, labrado con casetones y flanqueado por dos pares de columnas dóricas, con frisos y metopas que sostienen una cornisa que enmarca la portada y sostiene el cuerpo superior.
La torre posee dos cuerpos, el superior rematado por un chapitel revestido de azulejos. En el primer cuerpo de la torre se encuentra una hornacina con una estatua de piedra caliza que representa a Santa Catalina.


La sacristía está cubierta por bóveda de cantería y tiene labrado en su centro el anagrama de la orden de Mínimos : "CHARITAS", que significa caridad.
La sacristía está presidida por un lienzo de grandes proporciones que representa "El Descendimiento". La Comisión de Monumentos de Cádiz en 1845 envió una relación de los cuadros de méritos que había en algunas iglesias de la provincia a la Academia de San Fernando, clasificando a este lienzo como una obra de Bocanegra; pero Romero de Torres en su "Catálogo Monumental de la Provincia de Cádiz" niega esta autoría, aunque dice que es un magnífico cuadro que procede de la escuela italiana.
Este cuadro se encontraba totalmente deteriorado hasta tal punto de ser imposible apreciar las buenas cualidades que ponderan estos autores y recientemente ha sido restaurado por el pintor Dieto Deris.

En la misma sacristía se encuentran otros cuadros de interés como son:

JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS: que nos recuerda al de la Huida de Egipto de la Misericordia. Se agrupan las imágenes en la parte derecha del lienzo dejando libre la otra parte, que se cubre con un paisaje de taller. En el centro está la figura de Jesucristo, que es el eje de composición de la obra. Las figuras están dispuestas de manera que acentúan el dinamismo y las notas de violencia, dándole gran expresividad a la composición. Es por ello por lo que recuerda al barroquismo de los discípulos de Valdés Leal. Restaurado en 1996 por Dieto Derichs.

LOS SAN JUANES: Por su serena composición, el tratamiento de las vestimentas y la composición en los paisajes, son obras del siglo XVII lo cual recientemente ha sido confirmado al ser restaurado, por el pintor belga Dieto Derichs, ya que están fechados en 1676 y firmados por Sebastián de Valday.

LOS OBISPOS DE LA ORDEN DE MÍNIMOS: Ocupan un lugar destacado en la sacristía y representan a fray Diego de Silva, Obispo de Braga, Portugal, y el otro lienzo a fray Luis de Cañizares, Obispo de Guatemala. Dado su gran deterioro han sido también restaurados por Dieto Derichs.

SAN FRANCISCO DE PAULA: Representa al fundador de la orden de los mínimos en actitud orante al que un ángel le trae el emblema símbolo de su orden. Por las características del ángel podría ser una obra de discípulos de Murillo, pero defectos de forma, falta de perspectiva, tratamiento plano de la anatomía, etc. le restan méritos a la obra.Esto nos conduce a pensar que muchos de los cuadros de este convento fueron pintados por los propios frailes como ha ocurrido en otros casos.

Dentro del apartado de esculturas son de mencionar entre otras:

EL CRISTO CRUCIFICADO: Maravillosa obra de principios del siglo XVII, se aleja de los Cristos agonizantes cargados de dolor, siendo concebido con una serena expresión que dirige la cabeza hacia los orantes, con una interpretación plástica de las formas próxima al equilibrio clasicista, que por sus características denotan un gran conocimiento de la anatomía. Mantiene cierta semejanza con los Cristos del Amor de Juan de Mesa y con el de los cálices de la catedral de Sevilla del maestro Martinez Montañés. Consta documentalmente que salía en procesión en los primeros años del siglo XVII. Desde siempre ocupó el retablo que hoy ocupa Santa Catalina y en la actualidad se encuentra en el lateral izquierdo del crucero, justo encima del altar del Sagrario. Procesiona el Viernes Santo.

EL CRISTO DE LA SACRISTIA: Fuera de la simetría en que se esculpen los Cristos de la escuela de Montañés, no mantiene como eje de posición el larguero vertical de la cruz. Sus formas retorcidas, la aproximación de las manos hacia el punto de intersección de la cruz, y la hornacina que lo enmarca, que trata de buscar esa simetría, son características que nos recuerdan los Cristos del siglo XVIII.

LA SOLEDAD: Presidiendo la capilla junto al púlpito se encuentra la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, propiedad de la hermandad del Santo Entierro, fundada en este convento el año 1596, siendo corrector el padre fray Juan Verdugo, recibiendo como donativo para su fundación todos los materiales de construcción por parte de D. Juan Vazquez de Dueña, rico comerciante en paños, primer hermano mayor, quien recibió de los frailes "la capilla que llamaban -del Pozo- junto al púlpito".

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